Wednesday, June 25, 2008

ONCE COMIDA


Hoy escribí una carta de amor, una misiva desenfrenada donde me ofrecí a visitar la casa de un hombre inmaduro por unos cuantos besos y varias mentiras. Él la leyó con extrañeza, no entendiendo en qué punto de la historia se había perdido, o por el contrario, cuando lo había encontrado, porque sí, era un elegido para compartir conmigo las onces ardientes con piel en vez de pan y semen en vez de mantequilla.

Él me abrió la puerta con cierta ilusión. Yo le miré un poco más abajo de la mitad del cuerpo.Me quedé ahí hasta incomodarlo. Luego subí la vista y le dije:
- Vengo a probar el té que guardas en tu tetera. Calentemos el agua hasta que esté lo suficientemente caliente y mi boca lo reciba, porque detesto las cosas frías. Luego tu puedes beber el jugo de piña fresco que traje en mi bolso.Eso sí, para que me anime a sacarlo tendrás que comportarte, ya que no acostumbro a regalarlo a cualquiera, aunque para ser sincera, a veces se derrama sin querer.
Él sonrió y me dijo mientras comenzaba a preparar la once:
- Jamás pensé que vendrías solo con tus patas cansadas y tu buche hambriento. Pero no te pido nada que no venga de tu vientre.

- Vine por tu mantequilla casera tan famosa. Me dijieron que había que probarla de las mismísimas manos del dueño y aquí estoy- expliqué.
Nos sentamos a la mesa para darnos el banquete. Le di una mordida al pan hasta que extraje algo de mermelada de frutilla. Mario se estremeció del dolor, pues mi acto le pareció salvaje. Luego metió las manos hasta el fondo de la panera, primero con timidez puesto que el pan estaba caliente, luego más rápido para no quemarse los dedos. Ahí fue cuando descuidadamente rasguñó el metal con sus uñas.Del roce se escapó un chillido que nos destempló los dientes.
Yo me levanté un poco de la silla para ayudarlo.
Abrí mi croisant con la ayuda de su cuchillo carnicero, que si bien estaba algo oxidado aún tenía algo de filo. El croisant se partía de a poco exhibiendo su masa suave. Sin medir consecuencias hice que el cuchillo se enterrara más.Lancé un grito de dolor. Me había cortado.
Mario siempre atento, se acercó un poco más para ofrecerme su mantequilla casera y llenar mi croisant. Yo, por mi parte, le ofrecí mi jugo de piña guardado en el bolso.

Monday, June 02, 2008

SOLILOQUIO DE LA MUJER ENFERMA

-En los tiempos en que me emborrachaba solía cortarle los tobillos con una hoja de afeitar. Intentaba vagamente cambiarle la ruta a sus sueños. La gracia estaba en verlo remecerse de los dolores y en ese poder infinito que sentía al saber que yo finalmente estaba allí, en lo más íntimo de su cabeza, hurgando en sus ideas y en sus sesos con unos pequeños cortes.
Cuando él despertaba y veía que tenía los tobillos cortados entraba en una confusión terrible, un enredo de pensamientos oscuros, sin entender en qué parte de la pesadilla se encontraba o si para su desgracia estaba despierto. Decía que había soñado con una mujer, una diosa de piedra que le hacía sudar sangre a través de los poros al darle a beber un líquido verde parecido al petróleo .Al verlo con tal nivel de aflicción me compadecí un poco. En esos instantes le tomé la mano e intenté tranquilizarlo diciéndole al oído que no lo dejaría morir solo, que de alguna manera yo estaría a su lado para cuando volviera de sus horrendas visiones, que lo amaría aún en la desgracia. Por eso además de cortarlo, le lamí sus heridas para sentir el áspero sabor de su sangre, amándolo desde dentro, desde lo más profundo.

Ricardo, después de despertar y llorar un poco en honor a su martirio, notó que las piernas le sangraban. Yo le expliqué que ciertos sueños repetidos llegan a manifestarse en el cuerpo, o que en el peor de los casos fue él mismo quien se había hecho las heridas en la inconsciencia de la borrachera.
Al pobre hombre siempre le costó diferenciar la verdad de la mentira, y yo que solo vivía de mentiras, creía que él era el amante perfecto.
Mi sordidez juvenil les paró los pelos del cuerpo, mi afán por la oscuridad terminó aterrorizándolos desde la segunda salida. Todos creyeron en mi maldad inventada, en mi admiración por el sadismo, por la sodomía. Siempre sufrieron los hombres que durmieron a mi lado, y de seguro me recuerdan. Piensan en la perra infame que les dio de beber y terminó dejándolos sedientos, agotados, famélicos. En la mujer maldita que jugó a destrozarles el corazón a punta de crueldades. Yo en cambio, no podría odiar a ninguno porque a todos los amé desde alguna perspectiva: sus costillas, sus piernas, sus empeines. Todos fueron para mi lo que la carne humana al caníbal. El alimento y la embriaguez de lo prohibido.

Monday, February 18, 2008

IMAGEN REPETIDA


Un cielo extrañamente tormentoso para estar en primavera. Viento y frío, caen algunas gotas. Alicia y sus diez cuadras de caminata que se multiplican por tres en su intento de no pisar la unión de los adoquines de la amplia calle que la lleva a la escalera.
Quinientos pasos iniciando con el pie derecho, quinientos con el izquierdo-Por si alguien se propone intentarlo-
Uno,sod, sert.
Pisó la línea, se devuelve, uno dos, comienza el pasto. Se acabó el juego.
Cuando se enfrentó con la escalera sintió la mezcla del sudor de su cuello y algo de miedo que entregaban sus manos.-Un gigante de piernas largas. Si tuviese esas extremidades podría dar saltos eternos sin pisar una sola vez las separaciones del cemento.
Qué imagen tan bella- pensó.
Arriba, al final de la escalera ,se divisaban dos sombras. Una de aspecto humano y otra de tinte inmóvil.Una mujer delgada y de piernas muy blancas a la que no conseguía verle el rostro, pero que expelía una dulzura de frutillas. Mecía dos cochecitos, cada uno con un niño pequeño adentro. A medida que avanzaba le parecían cada vez más iguales, como si uno fuera la sombra del otro y lo único certero fuera la mujer que hacía un movimiento con el brazo. Los estaba haciendo dormir de frente a la escalera en un acto desafiante para quien miraba la escena. Pero en la mujer nada había de ello, alguien con esa dulzura era incapaz de desafiar a quien no alcanza a ver.Alicia mientras subía intrigada por la imagen, que tomaba luces de visión, mordía una manzana. A cada peldaño una mordida, cada vez más cerca, puede ver algunos lunares o marcas de ella.Unos pocos escalones y conseguirá ver la cara de aquella mujer que despreocupada está al borde de lanzar los coches al vacío.
Ha llegado a la coronta de su manzana roja, y un líquido viscoso y amargo le llena los labios y la boca, un zumo de fruta podrida, en el peor de los casos un gusano gordo y amarillo lleno de agua. Mira lo que tiene entre los dedos. Su manzana es una rata a la que le ha devorado parte de su cuerpo. Su cabeza y sus patas se mueven frenéticas, sus dientes han quedado manchados de una sangre negra.
Cinco escalones más. Ahí está la cara de la mujer. Es ella misma quien mece los cochecitos.

***nota: Visiones como esta son las que la persiguen.

Sunday, February 17, 2008

ACLARACION

Este fue mi primer blog por mucho tiempo. Sin tomar demasiada atención a los primeros escritos de temas similares, y avalados por las crisis de pánico, la historia de Alicia aún me conmueve.La idea principal era escribir trece historias, relacionadas cada una con un tipo de fobia. Cosa que aún no hago pero que no descarto. Por ahora
Estoy escribiendo una novela con otros personajes, pero no pude evitar que esta mujer apareciera y terminara siendo importante.
Tal vez subiré un par de pasajes del texto más adelante. Por ahora a escribir.

Thursday, June 28, 2007

PARKINSON


Episodios a la hora de la sopa viví muchos. Manos temblantes que intentaban acercarse inútilmente la cuchara a sus bocas. Todos tocan una sinfonía imperfecta. El sonido de los sorbeteos en vano, de los platos derramados, las manos que golpeaban la mesa, las cucharas y las maldiciones. Todo era una gran orquesta. Me pregunto si alguno se hubiera alegrado con mi acotación sobre la música.

-bombillas para los internos!- gritó uno desde el extremo de la sala.
Y todos levantaron sus cabezas.

SUEÑO EN INVIERNO LLUVIOSO

El fiat marca ciento cuarenta en la carretera desierta. A la derecha hay un acantilado bruto. Puedo ver el auto como en un plano general y a la vez me sumerjo dentro de el. Al fondo del roquerío me espera la anciana muerta.

LA DIOSA DE LAS SERPIENTES

La mujer serpiente me llaman, la savia, el goce del hombre, el consuelo del borracho, el amor del loco, la culpa del cristiano.
Puedes venir y venerarme con tus manos sucias, que de mis escamas ya estás curtido.



LAS SERPIENTES Y LAS RATAS


La serpiente se introduce con la lengua haciendo movimientos ondulatorios, la pera se contrae y se dilata como respondiendo, el triángulo se abre ligeramente y bota una saliva más viscosa que la baba del caracol. La serpiente mete la cabeza lentamente y va desmembrando a su paso, abriéndose camino, tocando una roca blanda al fondo, un punto, una campanilla que tiene el sonido de la máquina de escribir.
La pera madura se vuelve a contraer y manda el impulso para el grito entrañable, el carraspeo, la frase contenida, la estallida del fuego artificial. La serpiente sabia observa y se retracta horadando la piedra. Corrige, busca la senda indicada. El triángulo se ensancha y aprieta simulando un acordeón afónico. La serpiente se introduce entera y solo queda afuera su cola arrugada. Un golpe más al fondo con la cabeza y lo consigue.
La serpiente alcanza la pera madura y deposita el ratón que obtuvo de cena.

Thursday, August 31, 2006

EL ROCÍO DE MI CLÍTORIS


"Sobre una cama de hierro, desnuda y abierta a mis caprichos, atadas las muñecas y tobillos a los barrotes. Me vengo de sus evasivas con un falo gigantesco que le desgarra la piel para poder entrar en ella."

Un texto añejo.

Me cuesta recordar sin que la humedad visite a mi entrepierna y la maldita se levante como esperando algo.
-Quédate tranquila que solo es un recuerdo-.
"El living estaba oscuro y nos reconocíamos de otra vida gracias a las manos en un sofá verde que era de mi abuela.Te sacaste los zapatos y te arrastraste estirando una mano para apagar una vela encendida.La única que quedaba, la que nos obligaba a pegarnos bajo las sábanas. Pensaba en si tendrías buen ritmo cuando consumáramos el trato. Yo me tapaba con la colcha fingiendo tener frío. Mi cuerpo estaba algo paralizado o tal vez adormecido, pero mi tríangulo caliente.
No hice nada.
Me quedé de espaldas, después de lado, un beso y otro, un nudo de lenguas y de salivas mezcladas. Acercándola a mi oído creiste besar, romper el hermetismo de mi pubis. Te sentí la respiración agitada, irregular, acompasando un grito ahogado que no lograba estallar en tus entrañas. Me encaramé en tu sexo duro y todo lo hizo ese bendito roce que me decía que estabas justo ahí, ahí donde yo quería que estuvieras, tu sexo merodeaba mi puerta entreabierta, y me hacía estremecer algún punto de mi espalda con un discreto escalofrío. Tu pantalón se levantaba y tal vez se mojó, aunque tus fluídos y los míos estaban lejos de conocerse. Tus dedos tanteaban a ciegas, ávidos, rebeldes, inexpertos, y los hiciste entrar, y recibí la simulación de tu miembro levantando mi pelvis, acariciándome también, masajeando ese punto que no sabes donde queda pero te hace sentir el frenesí del placer, el júbilo del grito, la complacencia de la saciedad. Luego me tocó a mi. Acariciándome con mis dedos en los labios superiores, ahí donde es más fuerte el cosquilleo, no resististe. abriste el cierre con premura, y yo bajé para darle un mordisco, una lamida circular. Me besabas y tocabas al mismo tiempo modelando con tus manos fuertes el camino y el contorno de mi geometría perfecta.

Wednesday, April 05, 2006

ENFERMEDADES VARIAS


-Ricardo vámonos de aquí-
-............................................-
-Lejos. Es mejor dejar todo botado a seguir con esta vida de mierda. - a ver. A donde nos vamos Alicia.
-A Madagascar.
-¿ Y qué haremos en Madagascar?
-Nada, tu te tirarás las bolas y yo buscaré que comer.
- Eso lo hacemos en Chile.
-Nadie dice lo contrario.
-Y cúal es la diferencia?
-En el nombre. Viviremos en Taomasina. No en una pocilga de Diagonal Cervantes, con un ascensor que corta los dedos y un gato que se mea en la escalera. Quien sabe si nos ven como una de esas parejas emprendedoras que lucha por un futuro digno, pero seguimos igual de flojos. Podemos hablar el Malgache y el francés, profesar el animismo, tener un lemur de mascota y comprar con billetes que se sacan de los árboles.
-Una locura, como todas las locuras. Pero algo de razón hay. En fin, puedo ser un idiota y hablarte en una línea de que te tienes razón y al mismo tiempo que estás completamente demente. En fin, solo trato de decir que me puedo ir a donde sea, la condición es no trabajar por un puto peso. Me entiendes?
-Sí Ricardo te entiendo.
-¿Crees que soy un fracasado?
-No Ricardo, la fracasada soy yo que vive contigo.
-¿ Porqué mierda siempre tienes que decirme la verdad? Prefiero no saber nada.
- ¿Ni que serás padre en unos meses?
-Exactamente es eso lo que un hombre no quiere escuchar.
-Pero hay hombres que se alegran y trabajan para comprar los pañales.
- Ahora sí que estás enferma. Ya te dije que nada de hijos hasta después de los cuarenta.
-¡Decías a los 30 cuando llevábamos un año!
-Entendiste mal. No te confundas Alicia, que siempre te he hablado claro. Ven, deja que te abrace.

Y Alicia se arrastró por el colchón hasta el otro extremo de la cama.

- No juegues con eso. Imagina nuestra vida. Nada de estar acostados, ni besos, ni caricias, ni hablar de sexo con un niño llorando. No te des vuelta, Alicia, no me des la espalda. Tu no sabes como son las cosas de verdad. Te asustas y eres vulnerable ante mí y ante cualquiera.
Está bien, si eso llegase a pasar me haría cargo de ti y del niño, aunque se parezca a un gato mojado y sienta ganas de ahogarlo. No llores Alicia, que me siento culpable. A veces pienso y actúo como una bestia. Lo más probable es que no tenga remedio.
-Es verdad.
-¿Qué?
-Lo de la criatura.
-¿Me preguntas sobre lo que acabo de decir?
-Nunca hubo un signo de interrogación. Es verdad. Eres una bestia y vas a tener un hijo.

Monday, December 05, 2005

SECRETO



El secreto duró poco , Ricardo en ese afán de saberlo todo terminó por enterarse. Alicia negó lo que más pudo, pero él, sabe Dios o el diablo como, reconocía cuando ella estaba mintiendo. La miró a los ojos tantas veces que Alicia ya no pudo con esa mirada inquisitiva que parecía adivinar todo lo que pasaba por su mente.
Recuerdo cuando recién se conocían y el le decía que era un chamán, y que juntos transitarían por el mundo en el viaje alucinatorio más largo de sus vidas. Alicia reía, reía con esa expresión infantil que a él tanto le gustó, desde ese día en que la vio caminar descalsa sobre un trozo de pasto en los juegos infantiles de la entrada del edificio. Y no se equivocó, pues llevaban más de cuatro años juntos, y el viaje estaba más en pie que nunca, pero no,había algo que no estaba bien, Ricardo nunca le dijo en qué terminarían las cosas, y ahora ella estaba ahí, con esa expresión que a ella misma le resultaba patética tratando de que él no se diera cuenta. Creo que él siempre lo intuyó, pero prefirió hacerse el loco, dejarla sola, evitar, evadir, que si bien no resultaba fácil, al menos lo alejaba de un problema, demasiado con los amigos, con el no tener rumbo, con no saber que mierda hacer con su vida, con esforzarse inútilmente en ser responsable. Prefiere no saber, aunque sea una bomba de tiempo. y suceda todo indefectiblemente. Ahora mismo. Y alicia salga corriendo del departamento porque Ricardo salió sin decirle a donde iba, y lo más probable es que no regrese, ni hoy ni mañana.

Saturday, October 22, 2005

LA VUELTA A CASA

Ricardo volvió hace tres semanas y ni siquiera fue capaz de llamar. Alicia estaba en la angustia más absoluta, sin saber en que había terminado su viaje, en qué iba a pasar con ella ahora, en como se tomaría la noticia una vez que se diera cuenta, claro, por que ella no se lo diría. Por que no era su culpa, porque las cosas pasan y uno a veces ni siquiera alcanza a darse cuenta de que la vida cambió. Ha pensado en los distintos caminos que puede tomar este cuento, en como enfrentará su historia doble de ahora en adelante. Y piensa en esto y suena el timbre y aparece él con esa maleta tremenda, y le dice que no tuvo tiempo de extrañarla porque estuvo borracho todo el tiempo y salió a recorrer con un amigo catalán casi todos los días todos los lugares para beber y al llegar a esa pensión con una alguna mujer se olvidaba de todo, y no quiso olvidarse de los detalles y Alicia escuchó toda esa cantinela. Esos relatos que parecían los más sórdidos del mundo, y se dio la vuelta para que la lágrima le cayera en paz y no la viera llorar. Dijo que vendría a instalarse de nuevo en el departamento, que acá estaban todas sus cosas, que no se enojara por nada porque eran estupideces, salidas sin importancia. Dejó la maleta enorme en la pieza. Revisó el cajón de las pastillas y vio que las seguía tomando.
-bien, bien- Se dijo, y la llamó para sentársela en las rodillas, como una muñeca de trapo, como una marioneta.
-Que bien que te pareces a esa actriz que me gusta, así creo que estoy con ella. No llores Alicia, ya regresé, me vine porque te extrañaba, y a eso de las mujeres no le hagas caso, mira que sabes que soy impulsivo y digo lo que tengo en mente. Además que no te importa, yo sé que no te importa, llevamos una relación de años y nunca te ha importado. Pareces más gorda, comiste mucho cuando yo no estuve? no, gorda no estás. Estás un poco suelta. Tienes algo de guata. Pero espera no más porque la bajarás en pocos días. Hace meses ya que no estamos juntos. Y aunque es cierto que follé con otras mujeres, te prefiero a ti. siempre te he preferido a ti porque no gritas mucho, porque te pones contenta, porque te hago ver más linda.
Alicia lo escucha y lo abraza con fuerza, le entierra las uñas en la espalda, porque es una forma de decirle que lo ama, que solo ella es capaz de hacerlo tan bien, que eso que tiene no es una enfermedad, pero que la hace ponerse extraña, que tienen que estar juntos, ahora, más que nunca, porque viene como una náusea y ya no hay nada que hacer. No se siente capaz de hacerlo. Por eso Ricardo no puede saber, porque la obligaría, y aunque la angustia la domina en ocasiones, lucha con la noticia y no la dice. Y no la sabe nadie. Y nadie la sabrá por ahora. Ni siquiera él
.

Friday, September 23, 2005

Alicia en el monte Ida


Alicia: Hermana de afrodita ( la cambo del olimpo). Diosa de la contradicciòn y el diazepam. Vìctima de maieusifobia. Habita en el piso 4 de un edificio de diagonal cervantes en el centro de Santiago. Cuando aparece toma la forma de una niña con autismo.

Tuesday, September 13, 2005

Un encuentro que no existe.

Alicia la dejó plantada, no quiso ir a verla, menos juntarse en ese café donde justamente conoció a Ricardo, y ahora le traía malos recuerdos, porque le bajaba la pena y no quería que la maldita de Isabella se burlara de ella, como siempre lo hacía, como hace un par de años atrás cuando se calzaban las medias negras, y se drogaban mucho para agüantar el desgaste.

Llamó Ricardo de nuevo, y cuando sonó el celular pensó que le diría que no soportaba más la soledad y que se quería volver y que todo le importaba un coco, que la extrañaba. Sobretodo que la extrañaba. Pero Ricardo solo le habló de sus paseos nocturnos, de la excelente habitación que había encontrado, e incluso se dio el gusto de escupirle en la cara hablándole de una mujer que conoció en una de esas noches de farra en Barcelona. Y recibió el escupitajo desde Europa, y por eso tb no quiso hablar con la del pelo corto, y se puso a caminar por una plaza y habló con los locos, miró a los niños jugar en los columpios y quiso ser madre, tener algo verdaderamente suyo, que le saliera de las entrañas, sentir ese dolor único del parto. escuchar el llanto en la sala de operaciones.

Monday, September 12, 2005

SE LARGÓ.

Fue lo que le dijo alicia cuando Isabella la llamó. Inexplicablemente supo de la partida de Ricardo. Quedaron de juntarse en un café.

La oportunidad tras el abandono

El día en que Ricardo partió, no quiso ir a dejarlo al aeropuerto. Se mostraba distante, creo que ni siquiera consiguieron despedirse. Ricardo la besó en la cara. Alicia ni lo miró, y siguió sentada en la silla de playa. Cuando sintió arrastrar la maleta y luego el portazo, esbozó una semisonrisa pero de nerviosa, se comió las uñas, y como eran tantas las ganas de correr tras Ricardo- y no quiso sentirse patética- Se fue a encerrar en el baño. Se encerró y se mojó la cara.
Más tarde se asomó a la ventana y vio que el taxi ya había partido. Quiso caer en una manía que no tiene nombre. Y quiso quebrar todo, pero al revés, lo ordenó. Minuciosamente estiró los pañitos a crochet, puso cada figurita en su lugar, y se puso el pijama y se tomó las pastillas de la noche. Se metió las pantuflas y apagó el gas, cerró puertas y cortinas. Eran las tres de la tarde.

Por el efecto del ravotril despertó 9 horas después con la garganta seca. Dio una pasada con la vista: las dos tazas con restos de té, el par de cepillos de dientes ( Ricardo obviamente olvidó el suyo), los dos platos con migajas de pizza añeja.

Tragó todo lo que encontró en el refrigerador, dos yogurt de frutilla, unas ramitas saladas que no se habían comido, pan, mucho pan, mantequilla, arroz amarillo que tragó con una cuchara desde la misma olla y un gran vaso de agua. 5 minutos más tarde sonó el teléfono. Vuelven a ser las tres. Es Ricardo, feliz, contento por no saber donde dormir, por hacer algo solo, esperando en la salita de algún hospital. Lo escuchó y lloró.
Se agacha, se mira las manos, le llegan a la garganta, el impulso sale de su estómago y le llega a la boca. Ocurre tres veces. Se siente vacía de nuevo, liviana, pura.

Thursday, September 01, 2005

si no la ves no servirá de nada


- Te estuve esperando .
te esperé, te esperé, te esperé. no una sino varias horas. La casa es un desastre, y me he dejado caer en un desorden sin pies ni cabeza. La cocina tiene todos los platos sucios, no preparé nada de comer, porque me boté a huelga, porque dijiste que ibas a estar y te largaste quien sabe donde, asumiste que podía batírmelas sola, y tal vez te equivocaste, porque sin ganas no se puede hacer nada en esta vida. Y tu te llevaste las pocas ganas que me quedaban, y me dejaste así como me veo ahora. Ahora saldré, me perderé entre la gente, tal vez querrás buscarme porque te darás cuenta que es muy triste estar solo en este departamento, y que los días ya no pueden pasar más lentos y aburridos de lo que ya son. Eso quería decirte. Ahora me voy, ya lo anuncié, pero me voy a comprar el pan, y porque tal vez ordenaré este despelote antes de que llegues. Esto no era una carta, solo una nota pegada en el refrigerador con una de esas frutas magnéticas.

Volveré más tarde,
Alicia.

pd: Los de la foto no sé si los recuerdas, los conocimos en nuestro viaje a Bs. Aires, el verano del 2006. A ella la encontré el otro día en el supermercado, estaba robando un chocolate.

Monday, August 29, 2005

Hipnofobia parte 4


Alicia se paseó desnuda por la pieza, abrió las persianas y vio el movimiento del mercado. Esa rumba de cajas apiladas. Los hombres y sus carritos, los camiones cargados. Ya son las once de la mañana y se acabaron los cigarros. Se desliza bajo las frazadas y le baja esa calentura que surge espontánea al mirarle el miembro sin nada que lo retenga. Le vuelve a mirar y le lame la oreja, así, despacio, tal como acostumbra.

- amor tengo sueño- se escucha balbucear de la boca del bello durmiente.

Quiere, tiene la súbita necesidad, y es que no cree que exista una necesidad que no sea súbita, pero no le da el ardor para recovecos y embrollos filosóficos, le desliza el pie antes herido por la pierna afiebrada. Se estremece en su semi inconsciencia, pero no despierta. Se levantó con algo de aquella rabia anterior, y recogiendo el mismo trozo de vidrio, le abrió una herida en la pantorrilla. Ricardo por fin despierta de un único sueño, de una pesadilla donde su amante le cortaba la pierna. Despertó y le miró los senos. sonrió.
- ¿quieres que hagamos el amor?- La cursilería amorosa de Ricardo le hace reir.
-quiero que me penetres.


Hipnofobia 1


Ayer se le perdieron los ojos en el techo. De la euforia pasó a la ausencia así sin más, como suele hacerlo. Ricardo está carente de esos oscuros motivos, Solo sabe que la ausencia es una sola, tal como un papel en blanco. Se aleja, se dispersa, ya ni siquiera llora, ese catártico ejercicio antes femenino. La mirada extraviada en el tope de la pieza. Ricardo cae vencido por un sueño aterrador. No estará allí para cuando Alicia regrese, se aferre a él con fuerza y le entierre las uñas en ese mismo lugar del pecho, donde está esa costra desde hace tres meses, que se cae y vuelve a aparecer .Como una marca.

Llevaba dos horas despierta, pero le costó levantarse a causa del frío. Las siete de la mañana. Quiso ir al baño para meter ruido y despertarlo, caminó descalsa por la alfombra y sintió un ardor en el pie derecho. Le corría sangre, y tenía un ínfimo pedazo de vidrio incrustado entre los dedos. Lo sacó y se lavó con cuidado. Le costó encontrar el otro corte. Lo halló, se parchó las dos heridas y se miró al espejo. Un espejo trizado que ricardo encontró en una caja. Vio los ojos demasiado abiertos, las ojeras aún más negras. Se vio fantasmalmente pálida.
-palidez de hembra nórdica- como diría Ricardo.

Quiso despertarlo con un mordisco en los labios, pero optó por preparar un café, fumar dos cigarros y escuchar una pelea del piso de arriba. Abrió el cajón del velador y sacó la caja de las pastillas: una roja para la migraña, la café oscura para la anemia, la amarilla para la angustia, la blanca para la fornicación en paz.

hipnofobia parte II


Alicia se acerca. le ha mirado dormir por largo rato, tiene ganas de saltarle encima y rogarle que no se vaya corriendo tras el colector de basura, o irse a barcelona que para todos los casos resulta lo mismo. Que se quede un mes más. Tiene rabia, tal vez un odio concentrado a su género por culpa de esos libros que le cagaron la vida. Siente rabia por no dominarse con el "enemigo digno". como dijo Mc court.
- no buscas un amante, solo un enemigo digno.

Se acabó el café y en la cocina no hay más que una bolsa de té verde usada. La apretó fuerte contra la cuchara y no consiguió más que una lavativa con sabor a tierra.